Continuamos tratando de prevenir la Desnutrición Clínica en 2016

Tras un año de inactividad forzada en este blog, reanudamos la tarea de aclarar conceptos en torno a la DESNUTRICION CLÍNICA, sus causas, consecuencias y la manera de controlarla.

Es mi intención seguir porfiando por el uso de parámetros analíticos para controlar los riesgos ocasionados por la enfermedad y el tratamiento, hospitalización incluida.

Empecemos por el resumen del nuevo artículo, Desnutrición clínica y riesgo nutricional en 2015, publicado en colaboración con Gabriela Lobo Támer y Antonio J. Pérez de la Cruz y  editado por Nutrición Clínica en Medicina

>>Resumen

La desnutrición en la práctica clínica es un fenómeno habitual, consecuencia de una serie de factores de riesgo para el mantenimiento del equilibrio vital ocasionados por la enfermedad, el tratamiento y las complicaciones de ambos.

Medir la desnutrición no es la postura ideal para combatirla, pues ya se ha consumado el daño. La prevención de la desnutrición en la clínica debe basarse en la monitorización del riesgo con herramientas tan ágiles en la detección de los cambios acaecidos en los diferentes factores de riesgo como lo son las causas que la motivan.

El equilibrio nutricional se refleja como balance nutricional en el medio interno que alimenta a la célula y está en continua oscilación dentro de los márgenes fisiológicos. Se mantiene gracias a los mecanismos reguladores de la homeostasis frente a variaciones o agresiones surgidas en el medio interno y externo, y sus oscilaciones se pueden controlar en la práctica clínica inmediatamente mediante el análisis en el plasma sanguíneo de varios de sus componentes. Los cambios funcionales, y especialmente los anatómicos son demasiado lentos para su manejo en clínica.

Sabiendo que el riesgo coexiste con la enfermedad desde su comienzo y disponiendo de indicadores de su devenir, no debemos esperar a que se deteriore el organismo funcional y anatómicamente para reaccionar ante el grave problema de la desnutrición clínica. Mantener los parámetros antropométricos como gold standard para medir la trofopatía clínica es un error que nos está impidiendo avanzar en el control de la desnutrición.

A la enfermedad hemos de añadir los riesgos producidos por los procedimientos terapéuticos, cada vez más eficaces pero más agresivos, especialmente los manejados durante la hospitalización.

Actualmente disponemos de amplísimas bases de datos generadas en los Sistemas de Información Clínica y podemos conocer el riesgo de cada enfermedad y de cada proceso terapéutico, así como la combinación de ambos, relacionándolos con los resultados finales del proceso clínico en morbilidad, mortalidad, estancia, reingresos y costes.

Cuando dispongamos de las consecuencias del uso de cada tratamiento en cada enfermedad, incluido el soporte nutricional aplicado y su efecto, conoceremos el riesgo combinado de cada procedimiento y estaremos en condiciones de minimizar el riesgo que implica nuestra actuación sobre la enfermedad, utilizando los registros de la desnutrición de ayer y hoy para prevenir la de mañana.

Nutr Clin Med 2015; IX (3): 231-254. DOI: 10.7400/NCM.2015.09.3.5033  

http://www.aulamedica.es/nutricionclinicamedicina/pdf/5033.pdf

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