Debate sobre el cribado nutricional

Nuestro método para la detección precoz y control de la Desnutrición Clínica CONUT®, está siendo cada vez mas reconocido. Dentro de nuestras fronteras nos consta se va utilizando por mas hospitales, como se reflejó también en los trabajos presentados en el congreso de Girona del año pasado. Y fuera de nuestro país, en Japón, además de  como herramienta de cribado nutricional lo empiezan a utilizar también como predictor de resultados clínicos (estancia, supervivencia).

Precisamente dentro de unos días voy a disertar, invitado por la SENPE en su XXVII Congreso de este año en Madrid, sobre “Valoración de herramientas de cribado nutricional” y empezaré haciendo una breve exposición de lo que sé hay disponible por ambos lados, enfrentando los métodos manuales/artesanales con los mas modernos, automáticos/ informatizados hacia los que no tengo mas remedio que inclinarme, al menos en el entorno clínico. Es mi intención, bajo la moderación del Presidente, dejar el mayor tiempo posible para el debate entre ambas tendencias y en el que espero discutamos amplia y libremente sobre la procedencia o no de promocionar los sistemas automáticos nacidos en España.

Actualmente, aparte de la persistente actualidad de la Desnutrición Clínica, nos envuelven dos importantes condicionantes a la hora de inclinarnos por uno u otro método: el envejecimiento de nuestra población y la crisis económica que padecemos.

El envejecimiento poblacional justifica la mayor atención requerida por este fenómeno social (y sanitario para nosotros), como está desarrollando la SENPE en colaboración con Abbott y en amplio consenso con otras Sociedades Científicas ligadas a la Nutrición y Dietética. Para abordar el problema habrá que considerar distintos niveles de cribado: I) El anciano sano vive primordialmente en ambiente familiar, aunque también en residencias, si bien II) en éstas, especialmente en las asistidas y otros centros de larga estancia, la probabilidad de encontrarnos con personas mayores enfermas es mucho mayor. III) Si sumamos la población hospitalizada o convaleciente ya tenemos al menos tres niveles de conflictividad que probablemente requieran herramientas y ritmos de cribado diferentes.

La crisis económica nos debe de hacer pensar, más aún que en las situaciones de normalidad, en la manera de alambicar nuestros proyectos hasta conseguir los más eficientes en la prevención de la desnutrición para lograr la mayor eficacia al menor costo. No debería de arredrarnos la menor disponibilidad de personal y medios económicos cuando la lucha es contra la desnutrición clínica ya que disponemos de métodos que no requieren de esos escasos medios. Y para el cribado de la desnutrición no tan ligada a episodios agudos de la enfermedad, o incluso cuando lo está a procesos crónicos, o en colectivos de ancianos se puede (y debe) recurrir a sencillos test de cribado.

Ojala no se pronuncie todavía la SENPE sobre el tema y nos de lugar a debatirlo entre los socios. Siempre puede llegar el eco de lo que se discuta después de la citada conferencia corta, el viernes a las 17 h.

J. Ignacio de Ulíbarri.

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