Sobre el artículo “Prevalencia de desnutrición y factores asociados a desnutrición entre pacientes ingresados en un hospital de media-larga estancia” en Nutr. Hosp. (2011; 26(2): 369-375).

     En el último número de Nutrición Hospitalaria A.J. Pardo Cabello y colaboradores han publicado un artículo sobre la prevalencia de desnutrición y factores asociados en el Hospital San Rafael de Granada (artículo original), en el que utilizan el CONUT  como método de diagnóstico de desnutrición. En el estudio encuentran una prevalencia de nutrición normal del 17,1% y de desnutrición leve, moderada y grave del 50,7%, 26,4% y 5,7% respectivamente. Así, se observa una tasa de desnutrición total del 83%, que, como reconocen los autores en la discusión, es muy elevada en comparación a las halladas en otros estudios en series similares.

     Nos congratula el uso de nuestra herramienta de cribado en diferentes trabajos y consideramos conveniente resaltar algunos detalles para su aplicación:

     La clasificación del grado de alerta nutricional empleada en este trabajo, de cuatro categorías (normal (0-1), leve (2-4) , moderado (5-8) y grave (9-12) para las puntuaciones obtenidas en CONUT), es la que se propuso en origen, pero que se modificó posteriormente a tres categorías, colapsando las normales-leves en alerta de desnutrición baja, pues se vio que así mejoraban el grado de acuerdo y los índices de sensibilidad y especificidad con respecto al “Gold Standard” SGA (Subjective Global Assessment). Dicha clasificación de las puntuaciones del CONUT en tres categorías, que fue presentada en el Congreso ESPEN 2005 (CONUT ESPEN 2005), y que da un grado de acuerdo con el SGA y el VEN, medido por el índice Kappa, de 0,657 y 0,678 respectivamente, es la que se está empleando actualmente en los hospitales donde se ha implantado el CONUT como método de screening nutricional. Así, aplicando en este trabajo esta clasificación de los resultados obtenidos según las puntuaciones del CONUT, las cifras de desnutrición global bajarían de 83% (leve, moderada y grave) a 32,1% (moderado y grave), y el 50,7% de pacientes con desnutrición leve que se englobaban dentro del grupo de desnutridos pasarían a formar parte del grupo de bajo riesgo nutricional o con estado nutricional normal, a los que conviene seguir vigilando, pero no necesariamente tratar. Estas  cifras resultarán mucho más concordantes con los resultados obtenidos en otros estudios con una población similar.

     Aprovechamos para recordar que siempre presentamos el CONUT como método de cribado para la desnutrición clínica, y no como método de diagnóstico de desnutrición. El método de cribado pretende seleccionar a aquellos pacientes que están en riesgo o alerta nutricional y que necesitan una valoración más detallada del estado nutricional, realizada por personal cualificado, que finalmente será la que establezca el diagnóstico definitivo de desnutrición. No obstante, las herramientas de cribado (como el CONUT, el NRS 2002 o el MUST) al ser normalmente más rápidas y sencillas de realizar que otros métodos más complejos, son muy útiles en estudios epidemiológicos, pues permiten abarcar muestras de mayor tamaño con menos recursos humanos y económicos, y sirven para dar una idea de cuál es la situación nutricional en la población estudiada. En este sentido es de especial interés el CONUT cuando se incluye, como se puede hacer ya actualmente, en la práctica clínica, obteniendo la valoración de la ALERTA NUTRICIONAL directamente, como un resultado más del informe del Laboratorio para los análisis de rutina.

     Finalmente,  invitar a los autores a seguir trabajando en esta misma línea de investigación, pero contando con casuísticas infinitamente mayores ya que las bases de datos del  Laboratorio, si se aplica nuestra rutina, contendrán la ALERTA NUTRICIONAL para todos los análisis realizados con estos parámetros y esto facilita tremendamente el cruce de estas bases con las procedentes de Admisión, Documentación, Farmacia, etc.

      A continuación adjuntamos la tabla con las  puntuaciones del CONUT definitivas, para evitar posibles errores en su manejo en el futuro:

 

 

 Fdo. Ana González-Madroño y Jose Ignacio de Ulíbarri.

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