LA DESNUTRICIÓN CLÍNICA

Definición: Situación de deficiencia nutricional causada por la enfermedad o su tratamiento, incluida la hospitalización y complicaciones.

Tengo especial interés en difundir el concepto de DESNUTRICIÓN CLÍNICA (DC) para dejar mejor constancia de la relevancia que tienen los conceptos que abarca y facilitar así el empeño de todos nosotros en luchar por prevenirla mediante los sistemas de cribado que estamos desarrollando para conseguir el mejor control nutricional.

Su definición quedó plasmada en el Libro Blanco sobre Desnutrición Clínica en España, editado en el seno de la SENPE en 2005, en el capítulo “Proyecto para la prevención, detección precoz y control de la desnutrición (Proyecto CONUT)” .

Consideramos que no basta con pretender definir esta problemática situación endémica  como “Desnutrición Hospitalaria” o “Desnutrición Ligada a la Enfermedad” como se viene haciendo, porque las causas de la desnutrición que nos ocupa están relacionadas tanto con la enfermedad como con muchos de los procedimientos terapéuticos (cirugía, radio, quimioterapia, trasplantes, etc.) y otros aspectos de los cuidados hospitalarios y, además, traspasa los límites de la hospitalización dado que se inicia frecuentemente antes del ingreso y, generalmente, persiste después del alta hospitalaria.

Es sabido que un 30% de los pacientes llegan desnutridos al ingreso hospitalario y que la desnutrición se incrementa en al menos otro 30 o 35% de los  hospitalizados con el consiguiente aumento de las complicaciones, estancia y coste hospitalarios. Precisamente al final de este periodo se prolongan el tiempo de baja por enfermedad, el requerimiento de cuidados a domicilio por parte de Atención Primaria y la frecuencia de los reingresos, con frecuencia consecuencia de la desnutrición.

La Desnutrición Clínica, entonces, no debe de ser motivo de atención sólo para el equipo sanitario hospitalario. El Médico de Familia y Personal sanitario de Atención Primaria y Especializada entran en contacto los primeros con el proceso de desnutrición, que se está produciendo a consecuencia de la enfermedad y ya del tratamiento inicial. Sensibilizar a estos equipos sobre la trascendencia de su intervención en la profilaxis de la desnutrición será un gran paso en la prevención de la DC ya que, disminuyendo las tasas de desnutrición en los pacientes que la van a necesitar, mejora de los resultados de la cirugía, la radio y la quimioterapia. Su papel es estar atentos a los hechos que llevan a la desnutrición como la disminución de la ingesta, sea por anorexia o por dificultades para comer lo necesario, o que esté ocasionada  por aumento de los requerimientos ( fiebre, enfermedad consuntiva, pérdidas por diarreas o fístulas, etc.)

El papel del Especialista al comienzo del estudio de la enfermedad es otro hito importante para la evaluación de la posible existencia de indicios de desnutrición o, al menos, de la presencia del RIESGO NUTRICIONAL inherente a muchas patologías y procedimientos terapéuticos. Debería estar mas presente en el protocolo de muchos Especialistas la atención a los posibles efectos trofopáticos de las enfermedades que estudia y de los procedimientos que pueda aplicar o preveer que vayan a ser necesarios. Aplicando el adecuado soporte nutricional al paciente que ya está en riesgo de desnutrirse, se conseguirá mejor evolución del proceso, mejores resultados de la terapia y menor duración, coste y riesgos de complicaciones en el proceso clínico del paciente.

El estudio preoperatorio es un momento clave para la evaluación del estado nutricional del paciente sometido a estudio con vistas a ser intervenido quirúrgicamente, si no lo ha hecho ya el cirujano que lo ha prescrito. Entre los dos tienen sobrados datos en sus manos para detectar la desnutrición o el riesgo de que el paciente la vaya a sufrir a lo largo de este periodo clínico que se le avecina.

La inclusión de la determinación de concentraciones plasmáticas de albúmina, colesterol total y los linfocitos totales incluidos en el hemograma del análisis rutinario, permite ya la detección precoz de situaciones de desnutrición. También en la anamnesis rutinaria debería incluirse la constatación de un descenso reciente en la ingesta o en el peso del paciente.

En breve vamos a procurar cuantificar el peso del riesgo nutricional de cada enfermedad y cada procedimiento terapéutico (situaciones trofopáticas) que consideramos responsables de la Desnutrición Clínica e invitamos a todos a sumarse a este empeño. Con ello podemos disponer de información sobre un riesgo añadido al diagnóstico de cada patología y a la práctica de cada procedimiento terapéutico

Tras el alta hospitalaria no ha terminado la indicación del control nutricional mientras persistan las causas de su desequilibrio. La simple vigilancia del apetito y el peso del paciente nos puede marcar la pauta de actuación adecuada para llevar a mejor término el proceso clínico y, si queda alguna duda, echar un vistazo a los últimos análisis para confirmar que los indicadores nutricionales están en rangos de normalidad.

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2 respuestas a LA DESNUTRICIÓN CLÍNICA

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